El corazón de las rosas preámbulo del capítulo 3. El nuevo orden de fin del siglo XX

En Estados Unidos los filósofos proclamaban el fin de los tiempos, el nuevo siglo unipolar, donde todos los países del mundo aceptarían el orden impuesto por Estados Unidos.

 En Ecuador, los partidos de izquierda agonizaban, al igual que las centrales de obreros. Los sindicatos de profesores y las organizaciones de estudiantes se sentían desolados, había desaparecido la razón fundamental de sus protestas, el partido comunista. Stalin, Mao, Lenin ahora eran villanos, el comunismo una utopía fracasada. Los indígenas y la Teología de la Liberación eran el nuevo rostro de la inconformidad, de la protesta. Los seguidores del Che, de Fidel, de Daniel Ortega y los Sandinistas estaban desolados.   


 En Cuba la crisis económica que se produjo por la Perestroika, había creado lo que se llamó el período especial. Cuba agonizaba sin petróleo, sin alimentos, sin medicinas. Estados Unidos endureció el bloqueo para que Fidel Castro deje el poder. Una ola gigante de emigrantes salió del Puerto de Mariel a la Florida, dando origen a la mafia cubana, los primeros narcotraficantes de La Florida, motivo de la película Cara Cortada con Al Pacino.


 En Nicaragua los Sandinistas perdieron las elecciones y subió la derecha nuevamente. En Colombia, los guerrilleros del M19 se aliaron con Pablo Escobar,  atacando el Palacio de Justicia que lo incendiaron. La guerrilla había llegado a la Capital, matando jueces. La demencia de Pablo Escobar y su Cartel de Medellín lo llevo a matar a Galán, el candidato a la presidencia, a director del más importante periódico de Colombia, y finalmente a matar a los pasajeros de un vuelo de Avianca. Esto lo convirtió en héroe de la mafia rusa, que usaba la extorsión, la prostitución, el juego, para enriquecerse rápidamente.

En Ecuador estábamos en año electoral, habría elecciones en 1992, la  extrema izquierda  ya no tenía financiamiento.  La izquierda moderada había quemado su último cartucho con Rodrigo Borja.  El candidato de la derecha Sixto Durán Ballén, se disputaba con otros candidatos de la extrema derecha como Jaime Nebot, el delfín de León Febres Cordero que empezó un largo periodo como alcalde de Guayaquil. Lo novedoso era que los millonarios de Manabí financiaban a Sixto Durán, que había sido alcalde de Quito, pero algunos de estos millonarios eran lavadores de narco dólares, o incluso exportadores de cocaína en sus embarques de pescado y camarón.

 

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